Laura Beltrá SanzEL’AURABES
← Volver al Blog
Obra y composición

Ivaginación: un mundo dentro de otro

El nombre une imaginación y vagina; la pintura invita a seguir los rostros y una mirada abierta.

Ivaginación · Laura Beltrá SanzImagen no disponible

Para Laura Beltrá Sanz, un título nunca es una etiqueta indiferente. Es la intención inicial, la energía con la que nace una pintura. Ivaginación es una palabra creada por ella al unir imaginación y vagina. Ya desde el nombre empieza el recorrido por la obra.

Un título que abre el sentido

La pintura presenta una gran vulva sostenida por distintas figuras y rostros femeninos superpuestos. Muchos tienen los ojos cerrados. En medio aparece una mirada abierta que concentra la atención; cerca de ella, Laura distingue otra presencia facial de rasgos más masculinos.

No se trata de imponer al espectador una respuesta, sino de mostrar que la obra parte de una intención concreta. Para la artista, nombrar también es pintar: la palabra orienta sin agotar lo que la imagen puede provocar.

¿Por qué hay unos ojos abiertos?

Esa es la pregunta que Laura querría dejar a quien contempla Ivaginación. Los rostros cerrados sobre sí mismos sugieren una forma de interioridad. La mirada que se abre rompe ese ritmo y nos obliga a volver a la zona central.

Lo que sucede allí no tiene una única traducción. Importa que el visitante recorra las figuras y note cómo una presencia modifica la lectura de las demás.

La pintura como invitación

El título acompaña la experiencia desde que nace la obra. No dicta lo que hay que sentir ni propone un acertijo que deba resolverse.

En Ivaginación, la palabra inventada y el encuentro de miradas forman una misma invitación: observar qué ocurre cuando una imagen nos devuelve una pregunta.

← Todos los artículos